El nivel del oficio importa más que el precio del mármol. Pisos clásicos, áticos y propiedades singulares.
Las reformas integrales de lujo no se distinguen por el precio del mármol. Se distinguen por el nivel del oficio: el carpintero que sabe hacer una junta a inglete invisible, el yesero que enrasa un techo sin sombras, el electricista que esconde la instalación detrás de un canto biselado, el solador que pone una pieza de piedra de tres metros sin cortes a la vista.
Diagnóstico patrimonial y estructural|Restauración de elementos originales (molduras, pavimentos, carpinterías)|Renovación completa de instalaciones|Cubo de luz y aislamiento acústico|Carpintería integrada a medida|Coordinación de 12 a 25 oficios distintos|Dirección de obra presencial y semanal|Acabados de alta gama
Trabajamos con una red de oficios de confianza con los que llevamos años colaborando. No improvisamos contratistas. La calidad de una reforma de alta gama está más en las manos que en los planos, y eso requiere relaciones largas. Trabajamos habitualmente con maderas nobles (roble francés, nogal, fresno cepillado), piedras naturales (Travertino, Nero Marquina, Bianco Carrara, Calacatta), metales (latón natural, acero pavonado, bronce), textiles naturales y revestimientos minerales (microcemento, estucos a la cal, tadelakt). No usamos imitaciones.
Pisos clásicos en edificios protegidos (Eixample, Salamanca, Chamberí)|Viviendas de obra nueva entregadas en gris|Áticos y dúplex con terrazas y cubiertas|Casas, chalets, masías y propiedades singulares
Reforma integral de alta gama: 1.500–3.500 €/m². Ultra-lujo: desde 3.500 €/m². No incluye mobiliario. Plazo: 6 a 12 meses para vivienda de 150–400 m². Las viviendas con condicionantes patrimoniales pueden requerir más.
Entre 1.500 y 3.500 €/m² en alta gama. En ultra-lujo, desde 3.500 €/m² y puede superar los 5.000 €/m². No incluye mobiliario.
De 6 a 12 meses desde el inicio de obra para una vivienda de 150 a 400 m². Hay que sumar 2 a 4 meses de proyecto y 1 a 3 meses de licencias según municipio.
La calidad del oficio, los materiales, el nivel de personalización, la rigurosidad de la dirección de obra y el detalle de los acabados. En lujo, los detalles invisibles son los que definen el resultado.
Para una reforma integral de alta gama, sí. La diferencia entre estándar y lujo se decide en cientos de pequeñas decisiones de proyecto que un contratista por sí solo no puede tomar.